
Por Marcelo Furlán
La ganadora del Grammy a Mejor Álbum Regional Mexicano, Lila Downs, se presentó el pasado fin de semana en la Ermita de la Santa Cruz, La Antigua Guatemala, donde interpretó su última producción discográfica “Pecados y milagros”.
Víalibre la entrevistó en exclusiva y esto fue lo que nos respondió…
¿Has tenido la oportunidad de conocer los instrumentos autóctonos de Guatemala? ¿Te identificas con su gente?
¡Claro! Me siento muy identificada porque tenemos muchas cosas en común, también con respecto a nuestras tradiciones musicales. Ayer que caminaba por El Centro (de la Ciudad) escuchaba toda esta ola de música norteña que predomina en todas partes de Latinoamérica. Creo que a veces tenemos las mismas necesidades de expresar los temores, los sueños, las cosas oscuras y también las cosas de luz de nuestras vidas por medio del arte. Me gustaría escuchar y conocer más de los instrumentos mayas, creo que este universo es gigantesco en cuanto a su diversidad y sé que en una sola vida no podría aprenderlo todo, pero puedo conocer más. Así que si hay más propuestas musicales en Guatemala, me gustaría conocerlas.
¿Cómo adaptas la fusión de culturas de tu historia personal con la música que haces?
La cultura es un concepto muy amplio, comprende lo que todos los seres humanos somos. Para mí, la música ha sido una herramienta. Poder conocer géneros de los cuales no provengo me ha ayudado a crecer. Por ejemplo, cuando conocí el fado en Portugal, fue una experiencia muy especial porque pude conocer el estilo de canto fadista que es muy diferente al ranchero o flamenco, los cuales ya conocía mucho más por mis raíces mexicanas. De esa forma abordo cada tema musical que compongo, tomo en cuenta las cosas pertinentes de mi vida. Ahí tomo algo de la cultura en términos generales, porque muchas veces tiene que ver con movimientos sociales que nos afectan desde muy adentro de nuestro ser, a veces de manera inconsciente. Ese es el trabajo del artista, traducir de cierta manera las cosas que están pasando dentro de la sociedad y que a veces no se pueden decir, o que de cierta manera son tabú.
Las situaciones de los pueblos latinoamericanos son muy similares sin importar las fronteras, ¿qué mensaje le traes a Guatemala?
Tuve la oportunidad de venir hace 10 años y veía en Guatemala un sitio muy parecido al sur de mi país, Chiapas, donde están muy marcadas las diferencias, culturales, políticas y económicas. Eso me duele pero, al mismo tiempo, me interesa encontrar la manera de hacer música que construya puentes entre esas diferencias. Quizás porque vengo de una cuna de padre norteamericano y madre indígena, siempre ha sido esa mi necesidad. Quiero cantarle a Guatemala las canciones que tienen que ver con la identidad de los pueblos indígenas y lo que es el orgullo del maíz. Curiosamente, también he estado muy al norte de Estados Unidos donde este tema es tabú, así que creo que nos corresponde dar a conocer la riqueza milenaria de nuestra gente, en especial ahora que estamos más mezclados. Creo que tenemos la oportunidad de dar voz a esa riqueza.