¡Libérate y disfruta!

El estrés es una respuesta normal y cotidiana que nos mantiene vivos y en constante movimiento, pero a la vez es una amenaza para la salud si no se sabe llevar. Todos estamos expuestos a padecerlo, pero de igual forma podemos combatirlo.
Secuelas en gran dimensión
Cuando ninguno de los dos maneja de forma adecuada los factores que les generan estrés, los efectos pueden darse en todas sus dimensiones físicas, sociales, psicológicas y sexuales.
Este manejo incorrecto se ve reflejado en la relación de pareja, en especial cuando se busca una mayor intimidad física y emocional, ya que los pensamientos, las actitudes y las acciones se tornan negativas y esto genera incomodidad y molestia, al grado de propiciar situaciones de violencia física, verbal o sexual.
¿Cómo se manifiesta?
A pesar de que el empoderamiento de la mujer sobre sus derechos sexuales y reproductivos le ha permitido asumir y afrontar de mejor manera sus decisiones al momento de intimar con su pareja, la ansiedad y el estrés suele afectarles de forma más intensa y directa.
El hombre suele reflejarlo a través de síntomas como la falta de deseo o insatisfacción.
Los estresores son aquellas situaciones que desencadenan esa tensión y, a la vez, desestabilizan el estado físico y emocional de la pareja. El carácter y la personalidad de cada uno juegan un papel importante para solucionar el problema.
Entre los principales desencadenantes pueden mencionarse:
- Descuido emocional: cuando uno de los dos deja a un lado las atenciones, los detalles y demuestra poco interés por la relación.
- Trabajo: horas extras, exceso de atribuciones y poco tiempo de descanso.
- Estudios: carga de tareas, presión por las pruebas y constantes reuniones de grupo.
- Miedo: a un embarazo, a no satisfacer a la pareja y a todo lo desconocido.
- Depresión: ocasionada por alguna pérdida o el incumplimiento de metas.
- Embarazo: incomodidad física o falta de deseo.
- Dolencias físicas: dolor de cuerpo o alguna enfermedad.
- Económica: deudas, compromisos de pagos, salarios bajos o desempleo.
- Inseguridad: cuando uno de los dos no se siente atractivo o no ve la imagen perfecta en su pareja.
- Tiempo: un encuentro de pareja puede durar pocos minutos, pero se necesita plena disposición mental y física. La urgencia de culminar pronto la relación solo provoca tensión.
Adiós el estrés
Para que todo en tu relación marche bien, tanto tú como tu pareja deben seguir los siguientes consejos.
- Comuníquense: si algo no anda bien, platíquenlo y no esperen a que explote. Hablar abiertamente les ayudará a tener una mejor conexión.
- Tómense su tiempo: es necesario darse unos minutos para encontrar la calma; cambien de ambiente, escuchen música relajante o simplemente descansen. Enfocar su mente en otra cosa disminuirá la tensión y la ansiedad.
- Evalúense: analizarse mutuamente les ayudará a identificar con anticipación los signos de un posible estrés. Con la mente fría se podrá manejar de mejor forma.
- Cedan: si uno de los dos se siente indispuesto a intimar, el otro debe comprender la situación, siempre y cuando esa poca disposición no se vuelva constante.
- Aliméntense adecuadamente: llevar una dieta balanceada les ayudará a mantener su cuerpo saludable y con mayor energía.
Compartir en pareja permite valorizar los sentimientos, pensamientos y emociones del ser amado. Relajarse te libera de muchos problemas físicos y emocionales.
Fuentes: psiquiatra Walter Rinze, teléfono: 2369 0709; psicóloga Cecilia Fajardo, teléfono: 2321 0000 Ext. 207; y el libro Estrés y sexualidad de Juan Carlos Kusnetzoff.