En exclusiva con Pablo Soler

PABLO SOLER

Este guitarrista argentino, que lleva más de dos décadas realizando giras como solista y como parte de bandas del heavy metal (entre ellas Humanimal y Malón), trabaja en un proyecto como solista y como guitarrista de Paul Di’Anno, el primer cantante que tuvo la banda británica Iron Maiden. Como parte de su gira latinoamericana, visitó Guatemala donde impartió una clínica de guitarra y ofreció un concierto.

Víalibre platicó con él acerca de su carrera y esto fue lo que nos comentó…

Bienvenido a Guatemala Pablo, cuéntanos: ¿Qué te incentivó a hacer esta gira?

Es una gira que he hecho desde hace 5 años, esta es la cuarta vez que visito Guatemala y, gracias a este proyecto, me he presentado en 14 países. Este tour lo divido en varias etapas: la de Centro y Norteamérica arrancó el 8 de octubre en México, donde me presenté en 10 ciudades. Luego estuve en Costa Rica, Nicaragua y luego me presenté acá en Guatemala (28 de noviembre). Seguiré hacia Honduras y terminaré con 3 ciudades en Ecuador antes de regresar a Argentina.

Antes del show impartirás una clínica para enseñar tu técnica, ¿se puede aprender a ser tan rápido como tú?

Sí, se puede aprender. El punto de la velocidad es lo que más se vende en mí pero también se pueden aprender otras cosas. Las clínicas te ayudan a aprender mucho de las demás personas, no solo por el que está al frente sino porque los que asisten tienen una propia técnica que mostrar. Aprendes la versión técnica de un tipo más experimentado. Yo siempre prefiero hacerlo en un estudio pequeño como Muse, que te transmite mucho amor por el buen sonido y donde puedo compartir con un productor que te hace las cosas más sencillas y a quien le guardo mucho cariño. Así es en muchos países a los que viajo: la gente que viene se lleva un pantallazo de mi técnica, luego hago un show donde toco los temas y se convierte en un concierto muy privado e íntimo.

¿En quiénes te fijabas cuando empezaste a tocar la guitarra?

Me fijaba mucho en los velocistas, era seguidor de Iron Maiden. Tengo la suerte de ser el actual guitarrista de Paul Di’Anno, el primer cantante del grupo y lo he acompañado en sus giras por Sudamérica. Si me hubieran dicho de chico que iba a tocar con él no lo hubiera creído, es lo más cerca que se puede estar de tocar con Iron Maiden. Además me fijaba en Yngwie Malmsteen y en todos los grandes de la guitarra de los ochenta.

¿Has encontrado similitudes entre los guitarristas guatemaltecos y los argentinos?

Sí y no… Yo creo que aquí son más hermanados. Es una escena más chica, allá en Buenos Aires hay mucha competencia, lo cual es bueno. Es una escena difícil porque dentro del rock hay subgéneros y son todos muy buenos.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Dentro de lo musical me gustaría seguir haciendo música como si fuera Iron Maiden. Yo quiero seguir viviendo de esto. El músico está en una canoa en el agua y está tirando cañas, probando a ver si pesca algo. Si no, tiras otra y otra. La vida del músico es para tipos sin raíces, yo las tengo y por eso extraño tanto a mi familia. Sería perfecto si pudiera viajar con todos de un lado a otro. Por ejemplo, la gira del año pasado fue la más demoledora de mi carrera, fueron 26 días de tour y 23 conciertos, yo no podía con el cansancio. No es tan sencillo, no son vacaciones.

¿Es el destino del músico ser nómada?

No, se puede ser sedentario y tener una larga carrera. Lo que pasa es que yo necesito completar mi carrera musical yéndome de gira. Hay muchos tipos que dan clase por vocación, yo las doy por consecuencia. Es genial ser músico.

¿Qué etapa de tu carrera has disfrutado más?

Mi proyecto solista es el que me ha llevado a 15 países. Desde hace 10 años trabajo en esto. Me administro solo, los tours los hago solo. No tengo que pelear con nadie, aunque tenga sus dificultades. Cuatro meses antes de los conciertos tengo que hablar con los productores locales para hacer la logística de la gira. Yo me aviento solo y las cosas salen. Este negocio es mucha habilidad y trabajo. Los chicos creen que para tener éxito basta con tocar bien la guitarra y no es así, hay miles de héroes de la guitarra haciendo solos en su habitación pero que nunca saldrán a la luz. La onda no es el que más toca, sino el que más trabaja y es importante conocer la diferencia.

¿Qué piensas de quienes critican tu técnica?

El arte es propiedad del artista y del espectador. El artista te dice una cosa y vos lo podes tomar de otra manera. El significado del arte es propiedad pública. Yo soy un tipo muy criticado en Argentina, la velocidad es algo que a mucha gente no le gusta. Me castiga la crítica, pero son maneras de sentir la música. Hay melodía en mi música y hay gente que no lo cree así. Hay pasajes superrápidos pero también son importantes para mí. Yo hago un nuevo disco y si la gente crítica, toco más rápido entonces. Al inicio en Argentina, te hablo de los años noventa, ningún guitarrista tocaba solo o con pista. A mi me tocó poner el pecho para que otros lo hicieran más tarde.

¿Te afecta la crítica?

Es algo que les pasa a todos los artistas. Recibes buenas y malas energías. Dependiendo del momento de tu vida, te puede afectar más o menos. En otras etapas de mi carrera… claro que me ha afectado, imagínate que alguien en una columna destroza tu trabajo… a cualquiera le afecta, pero ya viendo hacia atrás te das cuenta que es bueno. Si un tipo se tomó la molestia de odiar tu trabajo, quiere decir que a pesar de todo, mi música está transmitiendo una emoción tan fuerte que hay alguien que se toma el tiempo para destrozarla, uno de los riesgos de ser artista es exponerse.

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