Amor después de la tormenta
Luego de una dura y fuerte pelea, la pareja decide tener un encuentro íntimo para minimizar las secuelas de una frase ofensiva o de una actitud agresiva. Con el tiempo, esta forma de “solucionar los problemas” se vuelve hábito, dejando atrás lo que verdaderamente funciona: hablar, analizar y solucionar los conflictos.
Son muchas las parejas que utilizan los encuentros sexuales para salir de una pelea, creyendo que es una solución pero esto solo adormece los sentimientos de enojo y furia. En realidad, el sexo no es un remedio milagroso que pueda tomarse para solucionar los problemas y arreglar los desacuerdos, y se ha comprobado que esta vía ha llevado a muchas parejas al fracaso.
Alegría transitoria
Al tener intimidad en estos casos, se da una alegría transitoria, es decir, es una forma de creer que “estamos bien, aquí no pasa nada”. Y erróneamente se engañan diciendo y creyendo que todo está bien, que no hay de qué preocuparse, porque todavía existe intimidad entre ellos. Sin embargo, se darán cuenta al despertar que los desacuerdos y los problemas siguen latentes y sin resolverse, esperando el próximo estallido.
Así pues, usar la intimidad como un medio de reconciliación puede ser contraproducente, pues tarde o temprano habrá que encarar los problemas o los problemas tomarán a la pareja por sorpresa, pasando a niveles más fuertes, como una ruptura.
Los peligros
En estos casos, el acto sexual se desarrolla generalmente como si fuera un cuadrilátero de lucha, una batalla de poderes, donde uno de los dos decide dominar y cada integrante de la pareja trata de conseguir la victoria, pero esto hace que ambos corran varios riesgos, como:
- Falsa sensación de conciliación y solución de problemas.
- Se entierran las diferencias, sin que estas se resuelvan.
- Desencadenan una lucha de poderes y dominación.
- Relaciones sexuales físicamente violentas, hasta con golpes.
- Durante el acto, se pueden dar insultos y maltratos psicológicos.
- Incrementa los conflictos entre parejas.
- Uno de los dos puede sentirse incompleto, ya que la relación no marcha como debiera.
- Crea adicción por el placer momentáneo.
- Puede producir daño moral.
- Existen casos en donde se han reportado violaciones.

Un acto de reconciliación
El acto sexual puede ser parte de un acto de reconciliación cuando la pareja tiene problemas, discusiones o peleas. Sin embargo, luego debe existir un diálogo en donde se pida disculpas y se aclare la situación, utilizando una comunicación abierta y asertiva.
Asimismo, al haber solucionado los problemas por la vía del diálogo, las relaciones sexuales son más satisfactorias, ya que los niveles de hormonas, como la noradrenalina y cortisol, están elevados, produciendo mucha energía física y mental, mejorando así el rendimiento sexual de la pareja. Por ello es importante que ambos están emocionalmente bien y busquen soluciones sin perder la calma.
¡Resuelve!
Cuando existen conflictos en la pareja, lo más recomendable es postergar los placeres sexuales hasta que se aclaren y se resuelvan las diferencias. Así que cuando tengas un problema con tu pareja, debes intentar solucionarlo tomando en cuenta los siguientes puntos:
- Escucha con atención y respeta los sentimientos de tu pareja.
- Analiza cuál es el problema y ten un espacio para reflexionar lo que está mal en la relación.
- Perdona y aprende que toda persona puede cometer errores, recuerda que el perdón no beneficia al que lo otorga, sino al que lo pide.
- Cambia las actitudes; este paso cuesta mucho darlo y solo es posible si estás realmente convencido de cambiar lo que tanto hace daño a tu pareja. Este es el más importante.
- Reflexiona antes de actuar y no te dejes impulsar por la ira, pues es la mejor manera de disminuir las peleas y desarrollar autocontrol de las emociones.
Fuentes: sexólogo y ginecólogo Margarito Castro, teléfono: 2448 2672; psiquiatra Walter Rinze, teléfono: 4144 5467; y psicóloga Dalila de la Cruz, Departamento de Servicios Integrados para Jóvenes y Adolescentes, APROFAM, teléfono: 2321 0101.