A solas con tu pareja

La intimidad es el elemento emocional que le da vida a una relación sentimental. Se basa en el deseo de poseer un vínculo con la otra persona para compartir ideas, pensamientos y sentimientos.
Cada individuo y cada relación se desarrollan de un modo especial, por lo cual es considerada una práctica subjetiva. Sin embargo, muchas parejas, por distintas circunstancias, recurren a una relación sexual en un momento inoportuno, lo cual solo les deja una huella negativa y cierta insatisfacción.
Evita la tentación
Las fantasías sexuales pueden motivar a consumar el encuentro en sitios inapropiados o que ponen en riesgo la integridad física, el orden legal o las normas establecidas por la ética y los principios sociales.
Abstente de hacerlo en el automóvil, la vía pública, parques, bosques, piscinas, playas, balnearios y centros comerciales. Busca un lugar seguro, limpio, agradable y privado, en el cual ambos se sientan cómodos.
El lugar ideal
El mejor momento será cuando ambos deseen practicar a plenitud su sexualidad, sin interferencias y dejando en claro qué es lo que cada uno espera del otro, considerando además que el placer debe ser para ambos.
Compartir un momento íntimo con la mente llena de problemas u otro tipo de distractores, minimiza tu potencial amoroso. Por ello es necesario estar fresco, relajado, optimista y concentrado.
Para lograr una conexión íntima y agradable con la pareja, deben practicarse varias actitudes, entre las principales:
- Comunicación: el diálogo debe ser abierto, honesto y asertivo.
- Confianza: este elemento es fundamental para que ambos se sientan cómodos, sin presiones ni temores.
- Responsabilidad y compromiso: es indispensable acordar que los dos estarán dispuestos a cuidarse mutuamente y que asumirán cualquier consecuencia. Deben estar entregados de lleno a la relación.
- Predisposición y espontaneidad: la originalidad y creatividad juegan un papel elemental, dejarse llevar por el deseo y la pasión hará de ese momento algo inolvidable y único.
- Empatía: esa química que se siente al lado del ser amado es la que despierta el interés y la pasión. Cuando esta no existe, las cosas no resultan como se esperaba.
El momento menos indicado
Las ocasiones en las que lo mejor es abstenerse y pensarlo bien son:
- La primera cita: existen muchos riesgos físicos y emocionales al relacionarse íntimamente con una persona que no se conoce bien. Lo ideal es darse tiempo y compartir.
- Para reconciliarse: luego de una pelea es recomendable no intimar, ya que en lugar de arreglar las cosas, solo se acumularán más diferencias sin darles solución. Antes que nada, es necesario superar el problema a través del diálogo para luego disfrutar de la relación sexual.
- Por despecho: refugiarse en una persona para olvidar a otra, por venganza o por rencor, es insano. Esto solo puede provocar disgusto, porque ese resentimiento seguirá allí. Busca ayuda.
- Por soledad: buscar un encuentro íntimo por sentirse acompañado solo causará desengaño y remordimiento. El vacío jamás se llenará con una experiencia pasajera.
- Bajo los efectos del alcohol: cuando se está alcoholizado o bajo el efecto de alguna sustancia adictiva las consecuencias pueden ser graves, como un embarazo no deseado o la adquisición de alguna infección de transmisión sexual.
Fuentes: Margarito Castro, sexólogo, psicólogo y ginecólogo, teléfono: 2448 2672; Yosahandi Alcalá, especialista en educación sexual, yoshialcala@hotmail.com; y Edilzar Casto Quiroz, sexólogo de la Asociación Probienestar de la Famila – APROFAM-, edilzar@aprofam.org.gt