Violencia verbal
Relaciones enfermizas
Por: Eleonora Cóbar.
Las palabras son muy poderosas y pueden marcar la vida de las personas de forma positiva o negativa. Por ello, cuando en una relación de pareja hay faltas de respeto, palabras hirientes y groseras, se propicia un ambiente enfermizo y caótico que hay que detener rápidamente.
Tan fuerte como un golpe
La violencia verbal se da con frecuencia en las parejas y es común que se dejen pasar, ya que se piensa que no son tan graves como la violencia física, donde hay golpes. Pero ambas provocan heridas muy profundas, difíciles de sanar en las parejas, enfatiza Jessica Cárdenas, psicóloga de la Asociación Pro-Bienestar de la Familia, APROFAM.
La violencia verbal no se limita a sólo cuando se grita o se dicen palabras soeces, ya que también puede ser sutil, utilizando la ironía y el sarcasmo para demostrar que uno está en desacuerdo con su pareja. De igual forma, el daño es grave, explica Felipe Ramírez en su libro Violencia masculina en el hogar.
A la primera… ¡haz un alto!
Se considera violencia verbal desde el momento en que se eleva el tono de voz, se hace un tipo de comentario degradante u observación humillante, insultos, burlas y gestos desafiantes, explica Irma Pérez, psiquiatra y orientadora familiar.
Es por ello que desde el primer momento en que uno de los dos actúa de esta forma, en lugar de responder de la misma manera, ignorar o actuar sumisamente, se debe hacer un alto. Por ningún motivo se debe dejar pasar la agresión, ya que la violencia verbal tiende a escalar, por lo que será como una bola de nieve que se hace cada vez más grande, hasta llegar a la violencia física, señala Pérez.
Tipos de violencia verbal
▪ Amenazar: es la forma más usual de ejercer este tipo de violencia, donde el agresor manipula a su víctima a través de amenazas. Por ejemplo: Si no haces lo que te digo, vas a ver cómo te va; Ni se te ocurra actuar de esa manera; No atrevas a desafiarme; Nadie te quiere, sólo yo te aguanto, etcétera.
▪ Degradar: disminuye el valor de la persona, causando inseguridad y baja autoestima. Se suele utilizar en frases como: Eres una tonta o tonto; No sirves para nada; Sin ti mi vida sería mejor; etcétera.
▪ Intimidar: consiste en hacer sentir a la persona como un objeto sin valor. En este caso, el agresor o agresora utiliza el miedo para dominar a su pareja: Soy más fuerte e inteligente que tú; Puedo hacer lo que quiera contigo; No puedes escapar de mí; Si te vas… te encontraré; etcétera.
Los perfiles
La víctima:
▪ Es dependiente.
▪ Tiene baja autoestima.
▪ Sufre de depresión.
▪ Accede a las peticiones de su agresor, aunque se sienta mal.
▪ Piensa que no vale como persona.
▪ Ha perdido interés y la perspectiva de la vida.
▪ Se suele sentir exhausto física y emocionalmente.
El agresor o agresora:
▪ Es negligente, no mide el peligro.
▪ Sus armas son el sarcasmo, la ironía y el desprecio.
▪ Humilla a los demás para sentirse importante.
▪ Es una persona violenta y agresiva.
▪ Siempre busca errores en su pareja.
▪ Nunca está conforme.
¿Qué hacer si soy víctima?
El abuso verbal es el comienzo de otras conductas, como el abuso físico. Así que, pon un alto desde el inicio y no permitas que tu pareja utilice palabras humillantes u ofensivas, ni en broma, enfatiza Ramírez.
Ahora bien, si sientes que tu pareja usa el abuso verbal para dominar la situación, busca ayuda profesional. En Guatemala existen muchos recursos y entidades que ayudan a las personas que sufren de abuso verbal o físico. Lo importante es que la víctima busque ayuda. Puedes acudir a las siguientes entidades:
▪ Programa de Prevención y Erradicación de la Violencia Intrafamiliar (PROPEVI): teléfono 1515.
▪ Consejo de Bienestar Social de Guatemala: teléfono 2331 4506, dirección 11 avenida “B” 27-36 zona 5.
▪ Centro Integral de Atención a las Mujeres Maltratadas (CIAMM): teléfono 2335 2172, dirección 6.ª avenida 0-60 zona 4, Centro Comercial Zona 4, Torre Profesional 1 nivel 2 oficina 203, www.cicam.org.gt
▪ Fundación Sobrevivientes: teléfono 2230 4222, dirección 12 calle 11-63 zona 1, www.sobrevivientes.org
▪ Red de la No Violencia: teléfonos 2500 235 y 2302 674, dirección 2.ª avenida 8-28 zona 1.
▪ La Asociación Pro-Bienestar de la Familia (APROFAM): teléfono 2321 0101, dirección 9.ª calle 0-57 zona 1.
Cápsulalibre
El abuso verbal no deja moretones, pero puede ser igual o más doloroso y la recuperación toma mucho más tiempo en comparación a la violencia física. Fuente: Irma Pérez, psiquiatra y orientadora.
Fuentes: Irma Pérez, psiquiatra y orientadora, teléfono 2360 9965; Jessica Cárdenas, psicóloga de APROFAM, teléfono: 2321 0101; y el libro: Violencia masculina en el hogar, de Felipe Ramírez, editorial Pax, México.