Deseo sexual inhibido

¿Cuál puede ser el problema?

Por: Eleonora Cóbar.

En la primera etapa de las relaciones sentimentales existe mucha pasión y deseo sexual con la pareja, sin embargo ¿qué sucede cuando de repente uno de los dos muestra un bajo nivel sexual? ¿Qué estará pasando?

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Deseo sexual inhibido

El deseo sexual inhibido se refiere al bajo nivel de interés sexual. Este se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder a la actividad sexual, ya que se experimentan bajos niveles de excitación, comenta el psiquiatra Walter Rinze.

El deseo sexual se da porque el cerebro envía ciertas señales y activa la fase de respuesta para preparar al cuerpo al encuentro íntimo. Por ello, cuando estos receptores no envían las señales, la persona muestra una falta de deseo e incapacidad para disfrutar de las relaciones sexuales, especifica Gustavo Bolgeri en su libro Todo sobre sexualidad masculina.

Diferentes manifestaciones

Según Bolgeri, el deseo sexual inhibido puede ser de dos tipos:

▪ Primario: cuando en la persona todavía no se ha despertado el deseo sexual.

▪ Secundario: la persona ha llevado una vida íntima activa, pero de pronto experimenta la ausencia de deseo sexual.

Síntomas

En este tipo de problemas, la persona no inicia una relación sexual, y cuando la practica, suele mostrase con dolor de cabeza, malestar, incapacidad de llegar al orgasmo, falta de deseo por mantener relaciones sexuales, repulsión hacia el contacto físico y, en casos extremos, llega a considerar las relaciones sexuales desagradables y repugnantes, comenta el ginecólogo y sexólogo Margarito Castro.

Se suele creer que el deseo sexual inhibido se da más en las mujeres; sin embargo, es muy frecuente en los hombres. En ambos casos está relacionado con el funcionamiento de los receptores cerebrales y la generación o captación de los estímulos, señala Castro.

¿Qué lo causa?

El deseo sexual inhibido es un trastorno muy común en las relaciones de pareja. Los especialistas aclaran que existen varias razones y causas, que pueden ser:

Psicológicas

▪ Creencias: cuando las personas consideran que el sexo es prohibido o malo, los tabúes, la culpabilidad y la moralidad impiden que la persona logre la satisfacción en el encuentro íntimo.

▪ Baja autoestima: si la persona no se quiere a sí misma y no se siente aceptada, esto se refleja en sus relaciones sexuales.

▪ Traumas: los problemas de abuso, violación o ansiedad pueden surgir en la relación de pareja, ya que estaban encubiertos. Si no se tratan, pueden desarrollarse, por lo que se aconseja recurrir a terapia.

▪ Depresión: provoca la pérdida de la capacidad sexual, ya que crece la presencia de la serotonina, que altera la vida sexual y causa problemas de lubricación, anorgasmia y retraso del orgasmo.

▪ Estrés: el nerviosismo y las carreras de la vida profesional alteran el sistema nervioso, convirtiendo el vivir diario en un ciclo de rutina que provoca ansiedad, neurosis y mal humor.

Físicas

â–ª Hormonal: suele darse en especial en las mujeres al bajarles sus niveles hormonales. Por ello presentan una baja de libido en los periodos premenstruales o posmenstruales, la menopausia, lactancia o embarazo.

▪ Enfermedades: si la persona sufre de diabetes, hipertensión arterial, gastritis, entre otras enfermedades, puede experimentar deseo sexual inhibido, causado por los malestares, o bien, por el efecto de ciertos medicamentos.

▪ Ausencia de estimulación: la falta de comprensión o apoyo, las caricias inadecuadas o tener sexo sin consentimiento, puede generar que la persona rechace la relación de intimidad.

Encontrando soluciones

Afortunadamente, el deseo sexual inhibido tiene solución. Los especialistas aconsejan lo siguiente:

▪ Cuestionarse: observar y preguntarse: ¿Hay cambios importantes en mi vida o en la de mi pareja? ¿Cuáles son los sentimientos de la persona amada? ¿Cómo se encuentra mi relación sentimental? ¿Qué piensa él o ella de las relaciones sexuales? Cuestionarse y responder a este tipo de preguntas soluciona el problema. Así, lo mejor es comunicar y hablarlo con la pareja.

▪ Sal y pimienta: salir de la rutina y de la monotonía de la relación, experimentar fantasías, cambiar la técnica y las posiciones sexuales, todo esto resulta altamente beneficioso para la vida íntima de la pareja.

▪ Despertar los sentidos: es muy importante explorar todos los sentidos por medio de diferentes estímulos, como caricias, masajes, candelas con olor, el uso de guantes con diferentes texturas, aceites, utilizar intensidades de luz variadas, diversos tipos de música; recuerda que el objetivo es provocar el deseo en la pareja.

▪ Terapias y medicamentos: en casos muy complejos, para mejorar la calidad de vida sexual es necesario visitar a un especialista sexólogo, urólogo o ginecólogo.

Cápsulalibre

El placer es algo que ambos deben experimentar. Muchas personas suelen esforzarse mucho para que sus respectivas parejas sientan placer, olvidándose de sí mismas. ¡Hay que aprender enfocarse en disfrutar uno mismo la sexualidad! Fuente: Walter Rinze, psiquiatra.

Fuente: Margarito Castro, ginecólogo y sexólogo, teléfono: 2448 2672; Walter Rinze, psiquiatra, teléfono 2361 7289; y el libro: Todo sobre sexualidad masculina, de Gustavo Bolgeri, editorial Kier.

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